miércoles, 17 de abril de 2013

La intervención artística en el espacio urbano o público. Trabajo de Volumen


La intervención artística en el espacio urbano o público. Trabajo de Volumen.

Estudiaremos la visión general de las intervenciones artísticas en el espacio urbano, dentro de lo que se ha venido a llamar arte público; por otro lado, una visión muy particular del contexto en el que nos encontramos, el edifico Lorenzana.

Debemos hablar de la crisis de la propia idea de monumento, y cuestionarnos si todavía sigue siendo válido este planteamiento monumental para abordar el espacio urbano. Las intervenciones artísticas en el espacio urbano, hasta hace no más de treinta años, se planteaban casi exclusivamente a partir de esta idea del monumento: un monumento de tipo simbólico, vertical, con una peana o elemento separador del suelo; figurativo, alegórico, referente a un hecho o personaje histórico, abstracto, no figurativo, autorreferencial, heredero de las vanguardias históricas del siglo XX.

La crisis de esta idea de monumento fue expuesta por primera vez por Rosalind Krauss. Estas nuevas prácticas postmodernistas, a diferencia de las anteriores, ya no se organizan en torno a la escultura y sus valores –bien sea formales o materiales- como el medio único de expresión, sino que, en palabras de Krauss, “dentro de la situación del postmodernismo, la práctica se define en relación con las operaciones lógicas en una serie de términos culturales, para los cuales puede utilizarse cualquier medio –fotografía, libros, líneas en las paredes, espejos o la misma escultura.” Es decir, se ha superado la idea de un arte ligado exclusivamente a una disciplina, en este caso la escultura, por una práctica que se apropia la libertad de utilizar, no importa qué medio o soporte, para expresar una intuición o idea.

Dichas prácticas, que aparecen a finales de los sesenta y en los setenta, se difunden a partir de obras como la espiral de Robert Smithson, la obra más conocida de land art.
Otro caso es el observatorio de Robert Morris, instalado en Holanda, que supone otra forma de aproximación del espectador a lo que es el espacio público. Una estrategia diferente sigue el “campo” de Walter de Maria, en realidad una instalación con gran número de pararrayos en el desierto de Montana, en el que habitualmente se producen tormentas, durante las cuales el espectador puede contemplar un espectáculo impresionante de fenómenos eléctricos cayendo sobre este campo.
Estas prácticas ya eran muy difíciles de entender o de encasillar dentro de la idea de escultura tradicional. Land art, Site specific, Art process, el minimalismo, Earthworks, eran nuevas prácticas, situadas en el campo expandido propuesto por Krauss. El Site specific (intervención en un sitio específico) supone un sitio de intervención donde se van a tener en cuenta los elementos espaciales formales y conceptuales de ese sitio en concreto, los cuales nos van a ayudar en la configuración de la propia obra, que generará una relación de integración de la obra con el entorno, en los términos establecidos por el artista.

Parece, pues, que esta es una opción fundamental para resolver los problemas que plantean las intervenciones artísticas en el espacio público, el diálogo con la arquitectura, con el lugar, con el uso del propio espacio… En ese sentido, nos encontramos con dos actitudes divergentes: la del arquitecto y artista Gordon Matta-Clark, y la del escultor Richard Serra. Matta-Clark, interesado por una definición de arquitectura en movimiento frente a lo estático, lo fugaz contra lo permanente, va a utilizar el edificio como elemento fundamental sobre el que realizar una serie de intervenciones que conectan lo público y lo privado a través de los huecos, de las incisiones realizadas en el propio edificio.
Actos en muchas ocasiones efímeros y clandestinos, no autorizados, que aparecen súbitamente en el paisaje de la ciudad, alterando su orden predecible. Quizá su obra más emblemática sea la acción en una fábrica abandonada, que él y su equipo realizaron durante una noche, sin pedir permiso, y que duró exactamente el tiempo en que llegó la policía al día siguiente y tuvieron que desalojarla.

Richard Serra, por el contrario, reivindica la materialidad, la fisicidad, la obra que deja su impronta y articula la relación espacial del espacio en que se instala. Seguramente, el episodio más significativo de la problemática de la intervención artística en el espacio público, se generará a partir de la polémica sobre la obra de Richard Serra Tilted Arc. Fue construida en 1972 gracias a la política del gobierno federal americano “Arte para la arquitectura”, que reservaba el 0’5 por ciento de los presupuestos de los proyectos arquitectónicos oficiales al arte público. Esta obra, de aproximadamente cuarenta metros de largo por cuatro de alto, fue situada en la Federal Plaza de Nueva York. Su colocación interrumpía el tránsito habitual de los trabajadores y visitantes de los edificios situados en la plaza. No tardó en producirse una enorme polémica, que implicó a distintas instituciones culturales y políticas, asociaciones de artistas, medios de comunicación y grupos de ciudadanos, y que terminó en la retirada de la escultura de la plaza.
Esta polémica no pone en duda la importancia o la competencia de Richard Serra - uno de los más reconocidos artistas del siglo XX-, pero sí introduce en el debate acerca de la intervención artística en el espacio público que el elemento fundamental en la vida de una ciudad es, precisamente, el mismo ciudadano. Que, en la sociedad democrática, a diferencia de las sociedades antiguas o autoritarias, el espacio público es un espacio colectivo de uso móvil, que pertenece a todos y que por lo tanto representa a todos y todos pueden opinar sobre él. Que la democracia es participación, y la participación es algo más que el voto de las pertinentes convocatorias electorales. Una sociedad es más desarrollada y democrática en la medida que genera mecanismos de participación ciudadana.

El arte no es ajeno a esto, y a partir de entonces, y hoy en día, las intervenciones artísticas en el espacio público, además de valorar cuestiones formales, de escala, y de integración con el entorno, van a tener que trabajar desde una perspectiva contextual amplia, en la que por supuesto juegan un importante papel los propios ciudadanos que hacen uso y disfrute de este espacio público.

En palabras de Siah Armanjani, escultor de origen hindú de gran relevancia dentro de la cultura americana reciente: “el arte público no trata de uno mismo, sino de los demás; no trata de los gustos personales, sino de las necesidades de los demás; no trata del mito del artista, sino de su sentido cívico; no trata sobre el vacío existente entre la cultura y el público, sino que busca que el arte sea público y que el artista de nuevo sea un ciudadano. El arte público se basa en la interacción con el público, basada en unos supuestos comunes; no debe intimidar, ni asaltar, ni controlar al público.” El arte público tiene funciones sociales: se ha transformado de un arte a gran escala, específico para un emplazamiento concreto, a un trabajo con contenido social. Su lenguaje es un híbrido de ciencias sociales, arte, arquitectura y planificación urbana.

La intervención artística en espacio público está referida fundamentalmente a la arquitectura, mientras que, siguiendo el citado texto de Krauss, estas nuevas formas de trabajo existentes en el espacio público desde hace treinta años ya no utilizan solamente el lenguaje escultórico, sino que utilizan el lenguaje de la publicidad, la televisión, los carteles, y toda una serie de otros elementos, para generar un discurso que hable directamente a los ciudadanos. Guerrilla Girls, un grupo de mujeres que reivindican la lucha contra la discriminación sexista en el mundo del arte, realiza su trabajo fundamentalmente a través de carteles que se encolan en las calles.

Proyecto de intervención artística en el edificio Lorenzana.

Pasos a realizar:
INTRODUCCIÓN:
A tener en cuenta:
- El contexto histórico al que pertenece el edificio, su utilidad y función (toma apuntes en la conferencia para tener referencias de las que deben surgir las ideas).
- Los elementos espaciales formales y conceptuales de ese sitio en concreto, los cuales nos van a ayudar en la configuración de la propia obra, que generará una relación de integración de la obra con el entorno.
JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO:
Explicar la idea principal y concepto con el que se vas a trabajar (que queremos expresar con el trabajo de intervención a realizar) teniendo en cuenta, que las intervenciones artísticas en el espacio público, además de valorar cuestiones formales, de escala, y de integración con el entorno, van a tener que trabajar desde una perspectiva contextual amplia, en la que por supuesto juegan un importante papel los propios ciudadanos que hacen uso y disfrute de este espacio público. El arte público se basa en la interacción con el público, basada en unos supuestos comunes; no debe intimidar, ni asaltar, ni controlar al público.

DESARROLLO FORMAL DE LA OBRA:
- Estudio formal del espacio, medidas, localización, aledaños, etc.
- Bocetos del lugar (fotos, dibujos, apuntes del natural, medidas y anotaciones en el lugar de trabajo, etc.)
MONTAJE FINAL DE LA OBRA CON SUS PERTINENTES EXPLICACIONES:
Montaje en digital (imagen final trabajada en algún programa informático de tratamiento fotográfico o diseño) o dibujo  final (realizado con cualquier técnica gráfica que se estime oportuna para la mejor comprensión de la obra).
CONCLUSIÓN FINAL Y OPINIÓN PERSONAL DEL PROYECTO.

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