La intervención artística en el espacio urbano o
público. Trabajo de Volumen.
Estudiaremos la visión general de las intervenciones
artísticas en el espacio urbano, dentro de lo que se ha venido a llamar arte
público; por otro lado, una visión muy particular del contexto en el que nos
encontramos, el edifico Lorenzana.
Debemos hablar de la crisis de la propia idea de
monumento, y cuestionarnos si todavía sigue siendo válido este planteamiento monumental
para abordar el espacio urbano. Las intervenciones artísticas en el espacio urbano,
hasta hace no más de treinta años, se planteaban casi exclusivamente a partir
de esta idea del monumento: un monumento de tipo simbólico, vertical, con una
peana o elemento separador del suelo; figurativo, alegórico, referente a un
hecho o personaje histórico, abstracto, no figurativo, autorreferencial,
heredero de las vanguardias históricas del siglo XX.
La crisis de esta idea de monumento fue expuesta por
primera vez por Rosalind Krauss. Estas nuevas prácticas postmodernistas, a
diferencia de las anteriores, ya no se organizan en torno a la escultura y sus
valores –bien sea formales o materiales- como el medio único de expresión, sino
que, en palabras de Krauss, “dentro de la situación del postmodernismo, la práctica se define en relación con las
operaciones lógicas en una serie de términos culturales, para los cuales puede
utilizarse cualquier medio –fotografía, libros, líneas en las paredes, espejos
o la misma escultura.” Es decir, se ha superado la idea de un arte ligado exclusivamente
a una disciplina, en este caso la escultura, por una práctica que se apropia la libertad de utilizar, no importa qué
medio o soporte, para expresar una intuición o idea.
Dichas prácticas, que aparecen a finales de los sesenta
y en los setenta, se difunden a partir de obras como la espiral de Robert Smithson, la obra más conocida
de land art.
Otro caso es el observatorio
de Robert Morris, instalado en Holanda, que supone otra forma de
aproximación del espectador a lo que es el espacio público. Una estrategia diferente
sigue el “campo” de Walter de Maria,
en realidad una instalación con gran número de pararrayos en el desierto de
Montana, en el que habitualmente se producen tormentas, durante las cuales el
espectador puede contemplar un espectáculo impresionante de fenómenos
eléctricos cayendo sobre este campo.
Estas prácticas ya eran muy difíciles de entender o de
encasillar dentro de la idea de escultura tradicional. Land art, Site specific, Art process, el minimalismo, Earthworks, eran nuevas prácticas, situadas
en el campo expandido propuesto por Krauss. El Site specific (intervención en un sitio
específico) supone un sitio de intervención donde se van a tener en cuenta los elementos espaciales formales y conceptuales de
ese sitio en concreto, los cuales nos van a ayudar en la configuración de la
propia obra, que generará una relación de integración de la obra con el entorno,
en los términos establecidos por el artista.
Parece, pues, que esta es una opción fundamental para
resolver los problemas que plantean las intervenciones artísticas en el espacio
público, el diálogo con la arquitectura,
con el lugar, con el uso del propio espacio… En ese sentido, nos
encontramos con dos actitudes divergentes: la del arquitecto y artista Gordon Matta-Clark, y la del escultor Richard Serra. Matta-Clark, interesado por una definición de arquitectura en
movimiento frente a lo estático, lo fugaz contra lo permanente, va a utilizar
el edificio como elemento fundamental sobre el que realizar una serie de intervenciones
que conectan lo público y lo privado a través de los huecos, de las incisiones
realizadas en el propio edificio.
Actos en muchas ocasiones efímeros y clandestinos, no
autorizados, que aparecen súbitamente en el paisaje de la ciudad, alterando su
orden predecible. Quizá su obra más emblemática sea la acción en una fábrica
abandonada, que él y su equipo realizaron durante una noche, sin pedir permiso,
y que duró exactamente el tiempo en que llegó la policía al día siguiente y
tuvieron que desalojarla.
Richard
Serra, por el contrario, reivindica
la materialidad, la fisicidad, la obra que deja su impronta y articula la
relación espacial del espacio en que se instala. Seguramente, el episodio más
significativo de la problemática de la intervención artística en el espacio
público, se generará a partir de la polémica sobre la obra de Richard Serra Tilted Arc. Fue
construida en 1972 gracias a la política del gobierno federal americano “Arte para
la arquitectura”, que reservaba el 0’5 por ciento de los presupuestos de los
proyectos arquitectónicos oficiales al arte público. Esta obra, de
aproximadamente cuarenta metros de largo por cuatro de alto, fue situada en la Federal
Plaza de Nueva York. Su colocación interrumpía el tránsito habitual de los
trabajadores y visitantes de los edificios situados en la plaza. No tardó en
producirse una enorme polémica, que implicó a distintas instituciones
culturales y políticas, asociaciones de artistas, medios de comunicación y
grupos de ciudadanos, y que terminó en la retirada de la escultura de la plaza.
Esta polémica no pone en duda la importancia o la
competencia de Richard Serra - uno de los más reconocidos artistas del siglo
XX-, pero sí introduce en el debate acerca de la intervención artística en el
espacio público que el elemento fundamental en la vida de una ciudad es,
precisamente, el mismo ciudadano. Que, en la sociedad democrática, a diferencia
de las sociedades antiguas o autoritarias, el espacio público es un espacio colectivo
de uso móvil, que pertenece a todos y que por lo tanto representa a todos y todos
pueden opinar sobre él. Que la democracia es participación, y la participación
es algo más que el voto de las pertinentes convocatorias electorales. Una
sociedad es más desarrollada y democrática en la medida que genera mecanismos
de participación ciudadana.
El arte no es ajeno a esto, y a partir de entonces, y
hoy en día, las intervenciones artísticas
en el espacio público, además de valorar cuestiones formales, de escala, y de integración
con el entorno, van a tener que trabajar desde una perspectiva contextual amplia,
en la que por supuesto juegan un
importante papel los propios ciudadanos que hacen uso y disfrute de este
espacio público.
En palabras de Siah
Armanjani, escultor de origen hindú de gran relevancia dentro de la cultura
americana reciente: “el arte público no
trata de uno mismo, sino de los demás; no trata de los gustos personales, sino
de las necesidades de los demás; no trata del mito del artista, sino de su
sentido cívico; no trata sobre el vacío existente entre la cultura y el
público, sino que busca que el arte sea público y que el artista de nuevo sea
un ciudadano. El arte público se basa en la interacción con el público, basada
en unos supuestos comunes; no debe intimidar, ni asaltar, ni controlar al
público.” El arte público tiene funciones sociales: se ha transformado de
un arte a gran escala, específico para un emplazamiento concreto, a un trabajo
con contenido social. Su lenguaje es un híbrido de ciencias sociales, arte,
arquitectura y planificación urbana.
La intervención artística en espacio público está
referida fundamentalmente a la arquitectura, mientras que, siguiendo el citado
texto de Krauss, estas nuevas formas de trabajo existentes en el espacio
público desde hace treinta años ya no utilizan solamente el lenguaje
escultórico, sino que utilizan el lenguaje de la publicidad, la televisión, los
carteles, y toda una serie de otros elementos, para generar un discurso que
hable directamente a los ciudadanos. Guerrilla
Girls, un grupo de mujeres que reivindican la lucha contra la
discriminación sexista en el mundo del arte, realiza su trabajo
fundamentalmente a través de carteles que se encolan en las calles.
Proyecto de
intervención artística en el edificio Lorenzana.
Pasos a realizar:
INTRODUCCIÓN:
A tener en cuenta:
- El contexto histórico
al que pertenece el edificio, su utilidad y función (toma apuntes en la conferencia para
tener referencias de las que deben surgir las ideas).
- Los elementos
espaciales formales y conceptuales de ese sitio en concreto, los cuales nos van
a ayudar en la configuración de la propia obra, que generará una relación de
integración de la obra con el entorno.
JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO:
Explicar la idea principal y concepto con el que se vas
a trabajar (que queremos expresar con el trabajo de intervención a realizar)
teniendo en cuenta, que las intervenciones
artísticas en el espacio público, además de valorar cuestiones formales, de
escala, y de integración con el entorno, van a tener que trabajar desde una
perspectiva contextual amplia, en la que por supuesto juegan un importante papel los propios ciudadanos que hacen uso y
disfrute de este espacio público. El
arte público se basa en la interacción con el público, basada en unos supuestos
comunes; no debe intimidar, ni asaltar, ni controlar al público.
DESARROLLO FORMAL DE LA OBRA:
- Estudio formal del espacio, medidas, localización,
aledaños, etc.
- Bocetos del lugar (fotos, dibujos, apuntes del natural,
medidas y anotaciones en el lugar de trabajo, etc.)
MONTAJE FINAL DE LA OBRA CON SUS
PERTINENTES EXPLICACIONES:
Montaje en digital (imagen final trabajada en algún programa
informático de tratamiento fotográfico o diseño) o dibujo final (realizado con cualquier técnica
gráfica que se estime oportuna para la mejor comprensión de la obra).
CONCLUSIÓN FINAL Y OPINIÓN PERSONAL
DEL PROYECTO.
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